No me daba tiempo, no me daba tiempo, no me daba tiempo... Tenía una entrevista dentro de una hora y tenía que pasar antes por la facultad para entregar un papel que llevo entregando desde hace dos meses pero que una fuerza superior a mí me ha hecho estar pasando del tema hasta el mismo día en que acaba el plazo... Qué le voy a hacer, es mi naturaleza, viviendo al límite (grgrrgrgr).
Me visto de rompedora, que es lo que requería la entrevista de después, salgo a la calle, miro al coche, miro la calle: no hay mucho tráfico, hay mucho sitio para aparcar a la vuelta, no llueve ni tiene pinta de que vaya a llover, repaso mentalmente el camino a la facultad, creo no hay ningún semáforo en cuesta... Venga, lo cojo... :S
Llego a la facultad. Aparte de un frenazo brusco porque vi a última hora a un pobre hombre al que casi mato de un infarto, sin incidentes. Entrego el papel. Hago el camino de vuelta, todo bien, giró la última esquina para entrar en mi calle y ¡¡¡horror!!! Un trailer del copón en dirección contraria. Tengo dos opciones: dar marcha atrás hasta la esquina, en cuesta, para dejar pasar al camión, o intentar aparcar en línea en ese hueco en el que justo cabe el coche al lado mío mientras descargan la mercancía. Lo primero: que no me huelan el miedo. Miro atrás, miro el hueco, miro el camión, me miro a mí misma desde fuera, que es un entrenamiento mental para relativizar los problemas de modo que parezca que le pasan a otro, y todo ello en una décima de segundo. Meto marcha atrás, y fiiiiuuuuusss, fiiiuuuuusss, a la primera y limpiamente, en menos de 20 segundo, lo juro, lo dejo aparcado pegadito al bordillo. ¡¡¡Y con taconessss!!! Evito que se me note la cara de nomecreoniyoloqueacabodehacer, cojo el bolso y salgo del coche toda digna en mi metro setenta y pico luciendo corte de pelo nuevo que me hice yo sola como buena chunga (grgrgrgrgr).

Avanzo unos metros hasta el portal, lo justo para lucir mi orgullo sin que se me note que ando raro, meto la llave y oigo "¡Morena!". Giro la cabeza peinado al viento y el hombre del camión se acerca hasta mí con una caja de cerezas de 2 kg.:
-¡Pa´ ti, que te lo has ganao!
