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jueves, 22 de octubre de 2009

Chungo-haikus

Rosa repite, esta vez en verrrso...


Ante todo, mi disculpas a los haikus de verdad. Esto que yo he pretendido escribir no es más que una gilipollez a su lado.


Chungo-Haikus

1

El ritmo de mi aliento

te revelará,

el tiempo de mi cuerpo.

2

Sobre mi pubis,

tu dedo dibuja eses

y yo, floto entre peces.

3

Si mi pezón izquierdo

te indica una dirección,

síguela!!, no hay opción.

4

Me dejo llevar

por tus manos de agua.

Al diablo la piragua!!

5

Tu espalda me traslada

a otro mundo;

mojado y profundo.

6

Tu lengua es muy lista,

sabe más de mí

que mi psicoanalista.

7

Gira a la izquierda,

penetra en esa senda.

Haz que me pierda.

8

Amo tu cuerpo

sin dioses ni fronteras,

libre como las fieras.

9

Tu mano entre mis muslos,

lenta subirá.

Dioss!!, llegó el verano ya??.


miércoles, 9 de septiembre de 2009

VECINOS CHUNGOS???


Rosa. Nuestra Rosa. Si, ella... tambien es tela chunga:


Mi vecina, la de arriba, vende toldos.

Tira las colillas encendidas al mío para quemármelo y que lo cambie.

Como no tengo pasta tapo los agujeros con mimo y papel celofán. Cada uno de un color.

Es a medio día cuando se produce el milagro: El sol incide directamente sobre mi toldo y refleja una luz cual grandioso rosetón de grandiosa catedral.

¿Cómo quiere mi vecina que lo cambie, si es entonces cuando veo a dios y me olvido de todo mal?

El del ático es cirujano plástico,

¿Por qué cada vez que subo con él en el ascensor siento con intensidad su deseo de convertirme en plástico?.

“¿Tan mal estoy?”- me pregunto.

Ya en casa, tiendo la lavadora, me deprimo, me perturbo.

“Ni caso guapa, sólo es deformación profesional” – me respondo mientras me masturbo.

El del tercero, es peludo.

Más que un oso.

Sale a pasear en pantalón corto de deporte, camisa planchada y abierta de par en par.

El otro día cuando paso por mi lado se le cayó del matojo de pelos del pecho el mando a distancia del televisor.

Pensé: “Igual este hombre llevaba días buscándolo, y mira, ¿ves?, las cosas se encuentran cuando las dejas de buscar”.

Por qué ya no harán motos con sidecar???.

La del primero tiende la ropa con pinzas emparejadas.

Una braga: dos pinzas rosas.

Un pantalón: dos pinzas azules.

Un trapito: una pinza blanca.

Otro: otra.

El lunes, me percaté que llevaba puesto un calcetín de cada color.

“Angelines, mírate los pies!!!” – le dije sin preocupación.

Entró en crisis.

Tuve que darle el orfidal que tan a gusto estaba chupando en ese momento.

“No te creas que es altruismo, o que me apetece”- le dije.

“No. Es que si no luego, dios no se me aparece”.