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viernes, 4 de noviembre de 2011

De pastillas y silencios

Ayer cuando te fuiste me tomé una pastilla y me metí en la cama.

Hoy me he despertado a las 05:00 y me he levantado a las 06:00. Tres cafés, cinco cigarrillos, dos horas sentada en la cocina.

En el fisio, cuando me he quedado sola en la cabina, se me ha corrido el rimmel y he manchado la sábana de la camilla, he salido con gafas de sol para que no se viera el desaguisado.

Al llegar a la oficina he entrado directamente al baño para lavarme la cara e intentar tapar con maquillaje los rastros de mi infelicidad. Otro café y dos cigarrillos más y otra pastilla.

Cuando termine de escribir esto voy a decir que me encuentro mal y me voy. Es la verdad.

Hoy es un día más de tantos, de esos en los que no consigo engañarme aunque sólo sea por pura supervivencia. Así es mi vida, esa que tú no conoces.

Ojalá fuera posible entrar en tu mundo, entender cómo te expresas, saber leer entre las líneas de tu indiferencia. Merezco ser capaz de ver algo más que silencio o frases hechas que repites como una letanía. Pero también pasarás palabra esta vez...

Otra pastilla más. La caja está casi llena...

lunes, 10 de octubre de 2011

Causa y efecto

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Una chunga no es sólo una tía con chupa de cuero que eructa y devuelve las pelis al videoclub sin rebobinar. Una chunga no tiene por qué llevar media cabeza rapada ni decir mecagonlaputa. O quizás sí pero, en ese caso, yo no sería una de ellas.
La tía más chunga que he conocido en mi vida se llamaba Cécile, había pasado los 40, era madre, tenía un buen trabajo, una casita en una ciudad con playa, hablaba idiomas y conducía con tacones. Todo esto se lo hice ver un día que quedamos para llorar a través de la pantalla y, ¿sabes qué me dijo? Me dijo: "Tienes razón. A partir de ahora, ninguno de sus actos quedará sin consecuencias".
Ser chunga es lo contrario a ser conformista. Y ella estaba dispuesta no conformarse con lo que creía injusto; y lo haría por las buenas o por las malas. Así comienza esta historia.

jueves, 5 de mayo de 2011

Ley de Talión

Me consta que Cécile es una auténtica chunga por supervivencia:

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Ha sido una carrera de fondo y no ha sido fácil. Pero han sido demasiadas acciones, omisiones, ofensas, evasivas, falsas promesas, verdades a medias y mentiras completas. Decía Stevenson que las mentiras más crueles se dicen en silencio y, he aprendido la lección. Poco a poco, pasito a pasito, lágrima a lágrima me he convertido en una caperucita feroz, una tía chunga que te cagas, eso sí disfrazada de inocencia y de candor. Y ahora sé que soy capaz de cometer las mayores infamias emocionales, no gratuitamente, por supuesto, es tan solo una cuestión de aplicar la siempre eficaz ley del Talión. Es tan sencillo como torturar a quien me ha hecho daño, en silencio, con premeditación y alevosía y, eso sí, con la mejor de mis sonrisas. Nunca me pillarán, soy lista, paciente, perseverante y muy muy rencorosa. Curiosamente, desde que me tomo la venganza por mi mano, duermo bien sabiendo que ha dejado de hacerlo el objeto de mi ira.