lunes, 4 de enero de 2010

Paula


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Vayas donde vayas, Paula.



Enseño español para extranjeros y esta semana, al corregir una prueba, me llamó la atención lo que escribió una chica. En un determinado ejercicio del examen se pedía escribir una serie de frases utilizando los relativos, o sea, el alumno debería inventarse frases con estructuras como “sea lo que sea”, “mires hacia donde mires” y etc. Bueno, la alumna esta me puso una frase genial que me hizo reflexionar bastante: “Vayas adonde vayas, siempre habrá un hijo de puta allí”.

No sé si al decir “hijo de puta” se referencia exclusivamente a un hombre, pero yo lo tomé así la primera vez que lo leí.

Siempre he pensado que lejos de aquí las cosas podrían ser diferentes. Que en mi país los príncipes azules no existían pero que en Europa, Estados Unidos o en algún lugar así más rico seguramente existirían. En mi cabeza solamente los hombres de aquí llegaban a casa totalmente borrachos y golpeaban a sus mujeres e hijos, traicionaban y engañaban. Me dirán que es una creencia totalmente infantil, y les diré que sí, lo es, ya sé y lo reconozco.

Hace algún tiempo estuve saliendo con un español que me dijo, y con estas palabras, lo siguiente: “Si te embarazas es claro que te ayudaré con el niño. No abandonaría a un hijo, eso es cosa de los papás de “tu país”, los españoles no hacemos eso.” Y yo, obviamente, le creí, así como le creí un millón de cosas más. Por suerte tuve el discernimiento de no embarazarme y al fin y al cabo no supe si todos los papás españoles tienen tanta dignidad.

Antes de él salía con un tipo americano. Muy cariñoso, buena gente, su única debilidad era que cada vez que fumaba un porro se volvía insoportable y me pedía que me fuera y decía que no sabía quién era yo. Un hombre no puede imaginar lo que es para una mujer que, 10min después de follarla, le diga “vete de aquí que no te conozco” (ni aunque no me conociera…).

También hubo un argentino entre el americano y el español, una historia muy pero muy breve. No vale la pena compartir los detalles, pero tampoco fue una buena experiencia.

Mi primer amor fue un chico de mi país. Estuvimos juntos poco tiempo pero fue increíble, maravilloso, yo lo quería muchísimo y él me respetaba y me hacía sentir muy importante. No pudimos seguir con lo nuestro por cosas del destino, nuestras vidas tomaron rumbos diferentes y ni me acuerdo si cortamos o si la cosa terminó porque sí. Total que también en mi país existía un hombre por el que valía la pena enamorarse.

Hoy me doy cuenta de que es cierto lo que dijo mi alumna, “vayas adonde vayas habrá un hijo de puta allí”, pero que también “estés donde estés, habrá gente que vale la pena”, y fue justamente eso lo que escribí de vuelta en su prueba.



9 comentarios:

rodericus2009 dijo...

Realmente, hijos de puta los hay en todas partes. Es una fraternidad universál extendida por toda la piél del mundo.

Pero cada mano extendida, cada gesto de álguien que nos ayuda desinteresadamente, cada caricia de amór generoso, valen lo que mil hijos de puta, y nos hacen olvidarnos de ellos.

El infierno y el paraiso están aquí, con nosotros, juntos y revueltos.

Lara dijo...

Uno o varios ;)

GLoRia dijo...

A veces tenemos un imán para encontrarlos, a los hijosdeputa. Por suerte queda gente que merece la pena, auqnue a veces se escondan.

Besicos.

Luo dijo...

En primer lugar, prefiero hijosputa, las madres hacen lo que pueden, incluso las interesadas.
En segundo lugar, hace falta infierno para que exista el cielo, como hace falta experiencia para reconocer al hijoputa que se oculta con piel de cordero.
En definitiva, habría que sellarlos en un sitio visible para reconocerlos a distancia, mientras, hay que conocer para reconocer.

Abrazos y ánimo.

pd: personalmente identifico a muchos sabiendo la variedad de música y la calidad de esta. Cuanto más abiertos mentalmente, menos hijoputas suelen ser, Debe ser proporcional la mentalidad al hijoputismo... :-)

Minerva dijo...

Siguiendo la Teoria de la Atracción, me inclino por pensar que, "Vayas Donde vayas, siempre encontrarás gente que vale la pena". Al hij@puta ni le presto ya atención, no los miro, no los recuerdo, no me cago en ell@s... sólo nos atormenta y nos encontramos con aquello en que sde centra más nuestra atención. Sin quererlo, lo atraemos. Cuánto menos piens@ en ell@s, menos se presentan en mi vida. De hecho, ahora no hay ningun@, nu nigún@ colega interesad@, ni ningún@ chupóptero, ni manipulador@s, ni colga@s...
Vayas dónde vayas, aunque no te muevas de delante de tu PC, siempre habrá gente que vale la pena".
Feliz 2010 a tod@s!

Paula dijo...

rodericus2009: Estoy totalmente de acuerdo!

Gloria: Ahorita mismo me siento con el tal "imán" para hij@putas, pero seguro que la gente que vale la pena está por ahí!

Luo: Todavía no puedo identificarlos a distancia, pero voy cogiendo experiencia en esto!

Minerva: Sí que tienes razón. Desgraciadamente creo que voy con una energia tan baja que ultimamente he encontrado más de los tipos hij@puta. Hace falta cambiar la vibra y a ver qué pasa.

Gracias por sus comentarios!! Un beso a todo

Spirit dijo...

He llegado aquí a través de no sé qué enlace y atraído por el título, esperando encontrar, por supuesto, sexo bizarro con tías chungas que atan y torturan a pérfidos sumisos.

Nada, sólo me he encontrado pensamientos muy elaborados, comprometidos, ideas a flor de piel y realidades para sentir y reflexionar.

Mis felicitaciones por ello.

Y yo también soy anti taurino..qué se puede esperar de algo que genera Jesulines de Ubriques y Belenes Estebánes?

Un abrazo

Anna y punto dijo...

Hojoeputas hay en todos lados e hijaeputas igual, para que decir lo contrario

Me quedo con tu frase Paula, me gusta más.

Besos.

Anónimo dijo...

Que transa, que pedo, que pedo, haber entre tanta mierda, publicada y asumida, entre tanta "soledad" aceptada por seguir deseos y caprichos, entre tanta gente pisoteada porque lo que importa es serle fiel a uno mismo (misma, son mujeres), resulta la condena a los hijos de puta, maldito cinismo, ahora si me chingaron, jaja, no hay vergüenza.